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Guías de IA · 7 min de lectura

Cómo pedirle cosas a una IA para que salga bien a la primera

La queja más común de quien empieza a usar inteligencia artificial en su trabajo es que las respuestas salen genéricas. Suenan bien pero no sirven, y hay que rehacerlas. Casi siempre el problema no es la herramienta: es que se le pidió como se le pide a un buscador, no como se le encarga algo a alguien.

La diferencia entre buscar y encargar

A un buscador le escribes dos palabras y te devuelve enlaces. A una persona que trabaja contigo le explicas qué necesitas, para quién, con qué límites y cómo lo quieres entregado. La IA responde mucho mejor al segundo trato.

«Escribe un texto para mi tienda» es una búsqueda. «Escribe la descripción de unos guayos para grama sintética, para papás que compran para hijos de entre 8 y 12 años en Ibagué, en cuatro líneas, sin exagerar y sin decir que son originales» es un encargo. La segunda sale utilizable a la primera.

Los cuatro datos que casi siempre faltan

  • Para quién es. No es lo mismo escribirle a un cliente que a un proveedor.
  • Qué debe conseguir. Que compre, que entienda, que se decida, que responda.
  • Qué NO puede decir. Aquí es donde se evitan los problemas: palabras que no usas, promesas que no puedes cumplir.
  • Cómo lo quieres. Largo aproximado, tono, formato.
Decirle lo que no debe hacer suele mejorar el resultado más que decirle lo que sí. Es el dato que casi nadie incluye y el que más rescata un encargo.

Dale un ejemplo de lo que consideras bueno

Si tienes un texto tuyo que funcionó, pégalo y pide que siga ese estilo. Un ejemplo real comunica en un segundo lo que costaría explicar en un párrafo, y evita que la respuesta salga con ese tono de folleto que se reconoce a distancia.

Corregir es parte del trabajo, no una señal de fracaso

Rara vez sale perfecto al primer intento, y no debería esperarse. Lo eficaz es corregir sobre lo que ya hay: «más corto», «quita la última frase», «esto suena a publicidad, dilo más directo». Dos o tres correcciones sobre un borrador llegan más lejos que empezar de cero con un encargo distinto.

Lo que siempre hay que revisar antes de publicar

Los datos. Una IA puede escribir con total seguridad un precio equivocado, un horario que no es o una característica que tu producto no tiene. No lo hace por engañar: completa lo que le falta con lo que parece razonable.

Por eso la regla en cualquier negocio serio es la misma: la IA redacta, tú verificas los datos. Si publicas un precio que no era, el problema no lo tiene la herramienta. Lo tienes tú con el cliente que llegó a comprar por ese precio.

Si esto te suena a lo que necesitas, conoce cómo trabajamos formación en ia.

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